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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Nace el vino patero en 1635 en nuestros pagos

A partir de la fundación de Buenos Aires en 1580 por don Juan de Garay, se produce el reparto de tierras aledañas en "suertes de estancias", correspondiendo la tierras de Don Bosco a Luis Gaytán. A partir de allí se fueron modelando las estancias. En este lugar sobre la costa del río existía un asentamiento de querandíes. Eso fue lo que encontró un joven portugués de 21 años relacionado con comerciantes brasileros, Melchor Maciel, cuando compró gran parte de los campos que ocupan las actuales ciudades Don Bosco y Bernal en 1608. Aparecen en estas tierras las primeras vaquerías de origen cimarron con el fin de aprovechar los cueros, el sebo y las guampas (cuernos) para exportar. En 1635 cosecha en sus tierras las primeras uvas dando lugar al origen del" vino de la costa" o "vino patero". Los terrenos de Gaytán fueron vendidos en tiempos de sequía, ( una franja de 1 legua hacia el sur y todo lo que diera hacia el Río de la Plata hasta el arroyo Las Piedras), por un caballo, 1 carro y 6 bolsas de maíz. Hay quien supone que en América las vides existían antes de la Conquista, aunque las cepas hoy difundidas son las traídas de España, por lo que se cree que fueron los jesuitas los agentes activos en su implantación. Además de las necesidades religiosas vinculadas a la liturgia de la misa, el vino era considerado un alimento primordial. Pronto se hallaron zonas en las que el suelo y el clima eran particularmente aptos, y a fines del siglo XVI se plantaron las primeras cepas europeas en la región de Cuyo, muy rápido expandidas hacia el Norte, siempre bordeando la cordillera hasta constituir una importante zona vitivinícola. De esos tiempos, precisamente, data el vino "patero".
En parajes aislados donde no había trapiches, el rudimentario proceso de elaboración se reducía a pisar las uvas sobre cueros de vaca, recolectar el mosto en recipientes también de cuero y trasvasarlo luego a tinajas de barro para que la fermentación transformase ese jugo en vino. Luego se las enterraba para conservarlas frescas a la espera del momento apropiado para beber su contenido.
Sin embargo, el consumo estaba en buena medida limitado al medio local. El transporte a larga distancia de tinajas en carretas o soportadas por mulas tenía sus problemas, tanto por el constante bamboleo como por el tiempo en el que la bebida debía permanecer fuera de aquel nicho de frescura, causas ambas de que frecuentemente se agriara. Las dificultades para trasladarlo sin que se picara obligaron a colonizadores y evangelizadores a afincar viñas en los nuevos asentamientos. Se intentó, pues, plantar vides en diversas zonas y una de las que resultaron más adecuadas fueron las de las proximidades de Buenos Aires.
Ese ámbito fue, desde mediados del siglo XVII, el comprendido entre el Río de la Plata, el Riachuelo o Matanza, y el Salado, región que se conoció con la denominación de pago de la Magdalena. La zona que hoy es Quilmes fue de las primeras en las que se practicaron "vaquerías" de ganado cimarrón, por cierto, buen negocio. Eso fue lo que en 1608 tentó a Melchor Maciel, joven portugués de 21 años, relacionado con comerciantes o contrabandistas brasileños, quien compró las tierras en que hoy existen las localidades de Don Bosco y Bernal. Pero, advertida la necesidad del vino, en 1635 cosechó en ellas las uvas iniciales que darían origen al "vino de la costa", igualmente "patero". Ese portugués no fue el único que vislumbró las posibilidades que la costa del Plata, desde Tigre hasta Magdalena, deparaba para el desarrollo de viñas. A poco, otros lo imitaron y tal fue el comienzo de una actividad que hasta hoy persiste, sobre todo en Berisso, centro productor del muy tradicional "vino de la costa".
Era vino indudablemente patero, pues mayormente no habría otra forma de elaboración que la de prensar la uva con los pies. Hoy todavía se le llama así, pero ¿aún se lo prensa de ese modo? Por supuesto que no, sin perjuicio de otros cambios sensibles registrados: durante el período de la inmigración decimonónica, por ejemplo, fue implantado un tipo de vid que muchos presumen originario de América (la de la uva "chinche"), conocida como "isabella", que requiere el sistema de parrales. Esta modalidad se adaptó con entera facilidad a las condiciones locales y la difusión de esa uva trajo como consecuencia el que apareciera un vino diferente, peculiar por su aroma frutado.
                                                                     

la estacion Don Bosco,pegada a nuestra ciudad...


Con la inauguración del ferrocarril en 1872 de una sola vía, entre la estación Constitución y Quilmes, Don Bosco crecía mientras tanto a la vera de ésta ciudad. El ferrocarril mientras tanto atravezaba la zona pero sin detenerse. Las industrias tamberas y la producción de las quintas eran consideradas de poca importancia para que se detuviera el ferrocarril. Fue necesario que algunos particulares como los sres. Saravia, Butler y Gando, formara una sociedad que compró cuatro manzanas de tierra a cada lado de las vías del tren dejando un espacio para la construcción de andenes para la futura estación.Habrá que esperar hasta en 1928 para poder utilizarlo cuando se construya la estación. La nueva parada fue designada con el nombre de Parada km 13 y en septiembre de ese año comenzó a figurar en los horarios del servicio de trenes. Al año siguiente, el 4 de noviembre el presidente Hipólito Irigoyen promulgó un decreto que decía:.."visto el pedido de los pobladores de la Estación Parada Km.13 para que se dé a la misma el nombre de Don Bosco y teniendo en cuenta la obra eficaz del virtuoso educador del que se desea honrar el nombre, el poder Ejecutivo de la Nación decreta Art 1: La parada ubicada en el Km 13 de ahora en adelante se llamará Estación Don Bosco..." .Firmado: Presidente Hipólito Irigoyen.El Padre Lambruschini de la Congregación de los Salesianos, gran amigo de Hipólito Irigoyen había tenido una gran influencia en el cambio del nombre. La ceremonia inaugural se realizó el 16 de noviembre y contó la presencia de autoridades como la del Ministro del Interior Elpidio González, en representación del presidente, vecinos y unas cuatro mil personas llegadas desde la Capital Federal , ya que se despachó un tren desde la Estación Constitución con quince vagones con su locomotora engalanada con la Bandera Argentina y un cuadro con Don Bosco. El 18 de abril de 1931, todo el pueblo pasó a llamarse Don Bosco.