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miércoles, 8 de septiembre de 2010

origen de la Hesperidina-Bernal

Origen y una curiosa y hábil campaña
En 1862 llega a nuestro país un estadounidense
nacido en 1838, de nombre Mellville Sewell Bagley.
Eligió quedarse en Argentina con la intención de
desarrollar un proyecto empresarial, abriendo a los
dos años su local ubicado en un edificio de la calle
Maipú.
Melville Sewell Bagley, fue un joven aventurero
estadounidense que usó su apellido paterno en un
emporio de productos gastronómicos. El primer producto
creado por la empresa fue una bebida llamada
Hesperidina, lanzada con una curiosa y hábil campaña
publicitaria, sorprendente para la época. La propaganda
decía: la Hesperidina protege al estómago
de las úlceras y es un antialérgico que se utiliza algunas
veces para el tratamiento de la fiebre del heno,
porque parece ser que inhibe la producción de histamina.
La imposición del nombre
Ya hacía un tiempo que los porteños comenzaban a
ver la palabra Hesperidina escrita con letras negras
sobre las aceras, pero nadie sabía a qué cosa correspondía
ese nombre.
Más tarde la técnica de despertar la curiosidad de
los consumidores mediante una intriga fue usada en
forma habitual, pero a mediados del siglo XIX era un
novedoso sistema.
La publicidad se fue haciendo desear durante un
par de meses, pero finalmente, el 24 de diciembre
de 1864, un anuncio aparece en los diarios revelando
que era la Hesperidina.
El aviso decía que la bebida ya estaba en venta en
cafés, bares, boticas y droguerías, y que el público
podía ir a buscarla y probarla. Por supuesto que la
bebida tuvo un gran éxito y muy pronto aparecieron
las imitaciones y los problemas.
La lucha por registrar su invento
Melville Sewell Bagley debió luchar ante la justicia
para que le reconocieran la invención de su producto
y trabajó para la creación de una Oficina de
Patentes y Marcas y que la misma resguardara los
derechos del inventor. Y para evitar falsificaciones,
Bagley hizo imprimir etiquetas de su bebida en la
60
Gracias a las primeras naranjas de una quinta de Bernal
HESPERIDINA,
la Número 1
El primer producto registrado en la Oficina de Patentes de la Argentina es
“HESPERIDINA”. Dicha oficina fue inaugurada en 1876 y se debió al esfuerzo de Mellville
Sewell Bagley, quien el 27 de octubre de dicho año convirtió a su creación (Hesperidina)
en la Marca Registrada N° 1.
Fabricada por Cristalerías Rigolleau una antigua botella de "Hesperidina" con logo (en base) y
escritos en relieve (verdadera pieza de museo de más de 80 años de antigüedad), junto al envase
tradicional que la mayoría de los contemporáneos hemos conocido.

triangulo de Bernal-unqui

tienen entre 25 y 50 años. Son intelectuales. Y forman parte del Observatorio Memoria y Prácticas Sociales en Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Quilmes. El grupo reflexiona e investiga, pero no se queda en la teoría: la práctica, para ellos, es fundamental. Así, el trabajo de campo es seis cuadras al oeste del llamado Triángulo de Bernal. Allí está el barrio San Ignacio, con sus 300 familias y un nivel de desempleo que supera cualquier índice.

"Cuando empezamos a desarrollar un trabajo conjunto con los vecinos, con la perspectiva de realizar tareas de capacitación técnica, apoyo a microemprendimientos y una cooperativa de vivienda, comenzamos también a tener una colaboración muy estrecha con el comedor, porque nos dimos cuenta de que ocupaba un espacio central en el barrio", explica a Clarín Daniel Carceglia, un licenciado en Comunicación Social que además es el coordinador del área Praxis Social del Observatorio de la UNQ.

Así fue cómo el comedor, que sólo daba mate cocido por las tardes a unos cien chicos del barrio, desde julio de este año le agregó el almuerzo de lunes a viernes. Esto se logró con mucho esfuerzo y donaciones de amigos de la gente de la facultad. "Lo que hacemos para reforzar la comida es darles una súper sopa, que es un alimento económico pero que posee proteínas, calcio, hierro, vitamina A y ácido fólico.

"También empezamos a dar apoyo escolar, porque es la mejor manera de acercarse a los papás y detectar situaciones comprometidas en las familias", explica Carceglia. Consiguieron que les donaran cien kilos de harina por mes, y están enseñando a los grandes a hacer pan, que hoy es para consumo interno, pero en un futuro planean comercializar la producción de pizzas.

Además, están comenzando con una escuela de oficios, con clases de peluquería y tejido. También se inició una cooperativa de fabricación de calzado, ya que en el barrio hay tres oficiales zapateros. Y un proyecto —que por ahora parece un sueño— es generar una cooperativa de viviendas: "En cinco manzanas viven 300 familias, muchas de ellas hacinadas. La idea es que se levanten casas en forma solidaria y sorteen entre los vecinos", adelanta Carceglia.

Para lograr todo esto hace falta mucho esfuerzo. Estos profesionales lo hacen. En el grupo del Observatorio también participan María Sonderéguer, que es la coordinadora, Roberto Querzoli, Amaranta González y Jorge Duarte, quienes ahora piden un poco de ayuda. ¿Qué necesitan? De todo. Alimentos y vajilla para el comedor. Materiales de construcción para agrandar el lugar. Utiles, computadoras y un pizarrón para apoyo escolar. Peines, tijeras, toallas, lana y agujas para las clases de peluquería y tejido. Cuero para fabricar los zapatos.

Como conclusión, Carceglia dice: "Me gustaría que no fuera necesario todo esto. Pero como ciudadanos, gente de derechos humanos y universitarios, es una obligación estar junto a la gente que más necesidades tiene".

domingo, 5 de septiembre de 2010

Casona que pertenecio a la flia Bagley,luego al Baron Demarchi....






ubicada en Dorrego y Zapiola,los invito a conocaerla !!!!                                                                                    Recorrer las tranquilas y arboladas calles de Bernal en este otoño que se insinúa tímidamente en el amarinar de las hojas, es encontrar un remanso en el activo trajinar de la vida Quilmeña.
De pronto, llegando a la esquina de Dorrego y Zapiola, aparece una vieja casona, rodeada de plátanos. Se trata nada más y nada menos de una antiquísima construcción, se calcula de 1850.
Para ese entonces vivían muchos actores de la Revolución de Mayo. Los veteranos de la guerra de la Independencia se mantenían en la plana activa. Larrea, último sobreviviente de la Junta de Mayo se suicidaba en 1847 y Sarratea moría en Limoges en 1849. Rogriguez Peña vivía en Santiago de Chile. El 7 de marzo de 1850 era reelegido don Juan Manuel de Rosas, y el 17 de agosto moría el General San Martín.
Y esta, hoy vieja casona ya estaba allí. Fue mandada a construir por uno de los primeros pobladores de Bernal: M. Bagley, el mismo que fundara poco antes la fábrica de galletitas de su nombre en la Capital Federal. Con el andar del tiempo la residencia fue vendida el Ingeniero Alfredo De Marchi, presidente de la Unión Industrial y luego Ministro de Agricultura de la Nación.
De Marchi era hermano del Barón Antonio De Marchi, casado con la hija del Gral. Julio A. Roca, y se menciona que en más de una oportunidad el General Roca visitó la finca. Poco después fue subastada en la suma de $ 10.000 y fueron sus compradores Pedro Viola y Rosa De Lorenzo, siendo sus sucesores sus actuales propietarios a los cuales les debemos que esta reliquia histórica permanezca de pie.
                                                                                   Gracias al Quilmero y Chalo Agnelli